Las madres dominicanas no necesitan capa para ser unas heroínas. Con solo una mirada o una frase de esas que nos dejaban tiesos, bastaba para imponer amor y respeto. Porque, aunque sus palabras a veces parecían sacadas de una película de acción, siempre venían cargadas de un cariño inigualable.

¿Quién no se crió con un “¡Cuidadito si te equivocas!”? Esta frase, lanzada desde la sala mientras uno hacía travesuras en el patio, valía más que cualquier sermón. Y si de boches se trataba, ¿qué tal un “prepárate que te voy a dar hasta con el cubo del agua”? Solo una madre dominicana puede convertir un utensilio de limpieza en instrumento de advertencia pedagógica.

Desde pequeños supimos que no hay lugar más seguro ni más estricto que el regazo de una madre dominicana. Si hacías algo indebido en público, ella solo decía: “¡Tú verás cuando lleguemos a la casa!”, y ahí sí que temblaban hasta las rodillas. Uno prefería que se abriera la tierra antes de enfrentar ese destino.Y no era por maldad, era formación. Hoy, de adultos, nos reímos de esas frases. Pero también las entendemos. Porque cuando escuchábamos “Yo te parí, yo te pico” o “Cuando tú tengas hijos, tú me vas a entender”, no sabíamos que, años después, las íbamos a repetir casi con el mismo tono.

Aquí te dejamos una recopilación de esas joyas que demuestran que el amor dominicano viene con su boche incluido:

• “¿Y si tus amigos se tiran de un puente, tú también te vas a tirar?”
• “¡Tú verás cuando lleguemos a la casa!”
• “A mí no me hables en ese tono que yo no soy una de tus amiguitas.”
• “Yo no soy tu sirvienta.”
• “Uno que se mata trabajando pa’ que tú vengas con esa frescura.”
• “¡No me hagas subirme la presión!”
• “¡A mí no me tiembla la mano contigo!”
• “Cría cuervos que te sacarán los ojos.”
• Y por supuesto, el clásico: “¡Te doy pa’ que llores con razón!”

Estas frases no solo nos marcaron, nos formaron y este próximo 25 de Mayo, celebramos con mucho amor aquellas que por 9 meses, son regalaron más que la vida.Así que, en este mes de las madres, más que flores y chocolates, regalémosles risas… recordando esas líneas que nos enseñaron disciplinacarácter y, sobre todo, amor en su forma más dominicanamente sincera.

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