Cada 16 de febrero la República Dominicana recuerda la muerte del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, protagonista central de uno de los episodios más determinantes del siglo XX dominicano: la Guerra de Abril de 1965.

La fecha forma parte del calendario de efemérides patrias y se enmarca dentro del «Mes de la Patria», período que inicia el 26 de enero con el natalicio de Juan Pablo Duarte y culmina el 27 de febrero, Día de la Independencia Nacional.

Más allá de los actos oficiales, la conmemoración invita a reflexionar sobre uno de los momentos más complejos de la historia dominicana contemporánea y sobre el impacto que tuvo la Guerra de Abril de 1965 en la política del país.

¿Quién fue Francisco Alberto Caamaño Deñó?

Nacido el 11 de junio de 1932 en San Juan de la Maguana, Caamaño provenía de una familia vinculada al ámbito militar.

Ingresó a las Fuerzas Armadas y desarrolló una carrera dentro del cuerpo policial y militar en un contexto marcado por el fin de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en 1961 y el posterior proceso de transición democrática.

El país atravesaba entonces una profunda inestabilidad política. Tras la caída del régimen trujillista, fue electo presidente Juan Bosch en 1962, pero su mandato fue interrumpido por un golpe de Estado en septiembre de 1963. La ruptura del orden constitucional generó tensiones que desembocaron en el levantamiento armado del 24 de abril de 1965.

Infografía

La Revolución Constitucionalista y la intervención extranjera

El movimiento iniciado en abril de 1965 buscaba restituir a Bosch en la Presidencia y restaurar la Constitución de 1963, considerada una de las más avanzadas de la época en materia de derechos civiles y sociales.

En ese escenario, Caamaño emergió como líder del bando constitucionalista. Fue proclamado presidente constitucional en armas el 4 de mayo de 1965, en medio de enfrentamientos entre militares leales al gobierno de facto y sectores que exigían el retorno a la legalidad democrática.

El conflicto adquirió dimensión internacional cuando se produjo la intervención militar de Estados Unidos, bajo el argumento de evitar la instauración de un régimen comunista en el país. La presencia de tropas extranjeras marcó profundamente el desarrollo de la contienda y la memoria histórica dominicana.

La guerra concluyó en septiembre de 1965 con un acuerdo político que dio paso a elecciones en 1966, resultando electo Joaquín Balaguer.

Exilio, retorno armado y muerte

Tras los acontecimientos de 1965, Caamaño fue designado agregado militar en Londres, pero posteriormente se trasladó a Cuba. Desde el exilio organizó un movimiento guerrillero con la intención de enfrentar el gobierno de Balaguer, al que acusaba de autoritario y represivo.

  • El 2 de febrero de 1973 desembarcó por Playa Caracoles junto a un pequeño grupo de combatientes. La expedición fue rápidamente detectada por las Fuerzas Armadas. Luego de varios días de enfrentamientos en la Cordillera Central, fue capturado y ejecutado el 16 de febrero de 1973 en San José de Ocoa.

Su muerte cerró un ciclo iniciado con la insurrección constitucionalista y consolidó su figura como símbolo de resistencia.

De actor político a referente histórico

Con el paso de los años, la figura de Caamaño ha sido objeto de estudios, debates académicos y reivindicaciones políticas. En 1999 fue declarado Héroe Nacional mediante la Ley 58-99, y sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional.

Para sectores de la historiografía dominicana, Caamaño representa la defensa del orden constitucional y la soberanía frente a la intervención extranjera. Para otros, su intento guerrillero de 1973 refleja las tensiones ideológicas propias de la Guerra Fría en América Latina.

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