El presidente Luis Abinader afirmó que la lucha contra la corrupción es la «columna vertebral» de su gestión, asegurando que en el país se ha acabado la era de los «intocables» y los privilegios ante la ley.

El mandatario vinculó la modernización del Estado no solo con la digitalización de procesos, sino con una transformación ética profunda.

Las palabras del presidente se produjeron en su sexta rendición de cuentas ante el Congreso Nacional.

El jefe de Estado fue enfático al referirse a los procesos judiciales por corrupción, citando específicamente el caso del Seguro Nacional de Salud (Senasa), donde el Gobierno se ha constituido como actor civil ante el pasado director, Santiago Hazim y otros acusados. Abinader aseguró que los culpables no solo enfrentarán el peso de la ley, sino que su compromiso es garantizar la devolución de los fondos sustraídos.

«Que nadie tenga dudas: yo tengo amigos, pero no cómplices», subrayó. El mandatario dijo que su administración no retrocederá ni negociará frente al flagelo de la corrupción, definiéndolo como un compromiso incondicional con el país, con su fe y con la memoria de su padre.

«No hay transformación digital auténtica sin integridad pública; no hay eficiencia sostenible sin confianza ciudadana», sentenció el jefe de Estado.

El mandatario señaló que, ante cualquier indicio de irregularidad incluso en instituciones sensibles como en el Senasa la instrucción ha sido el envío inmediato de los expedientes al Ministerio Público.

«Para mí, esta lucha me toca en lo más personal. Cada acto de corrupción le roba el futuro a la gente honesta. Por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás», señaló Abinader.

«Mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado», afirmó, al tiempo que instruyó públicamente al equipo de recuperación del patrimonio público a no descansar hasta lograr dicho objetivo.

Destacó, además, que se han tomado decisiones estructurales para que el sistema de justicia tenga la capacidad real de investigar, juzgar y sancionar con rigor a quienes violan la ley, sin privilegios ni excepciones.

Sostuvo que se ha fortalecido como nunca la independencia del Ministerio Público, respetando de manera estricta la separación de poderes para que la justicia sea, efectivamente, un límite al poder político.

«Mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites ni silencios cómplices», sentenció el mandatario.

SUS PALABRAS TEXTUALES

«…Y permítanme ser absolutamente claro en este punto: la lucha contra la corrupción no es una declaratoria más de este gobierno; es su columna vertebral, su brújula moral inamovible.

Para mí, como presidente de la República, esta lucha me toca en lo más personal. Porque sé —y lo sé con dolor y con indignación— que cada acto de corrupción destruye la confianza, rompe esperanzas y le roba futuro a la gente honesta de este país. Y por eso no habrá tregua, no habrá contemplaciones y no habrá marcha atrás.

En este gobierno no existen intocables. No existen protegidos. No existen excusas. Nadie está por encima de la ley. Y cuando han surgido pruebas, incluso en instituciones tan sensibles como SeNaSa, la respuesta ha sido una sola: enviarlo al ministerio público para que investigue, actúe y se asuman las consecuencias. Sin interferencias. Sin presiones. Sin encubrimientos. (…) Y quiero decirlo con toda la claridad que este momento exige, ante esta Asamblea y ante todo el país: mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites, no habrá silencios cómplices y no habrá poder que esté por encima de la ley.

Y oigan bien. En los casos de corrupción, como el de Senasa, en el que el gobierno se ha constituido en actor civil, los culpables no solo tendrán encima todo el peso de la ley, mi compromiso es que tendrán que devolver hasta el último peso de lo robado. Y para eso, he instruido al equipo de recuperación del patrimonio público, quienes están aquí presentes. ¡No descansen hasta conseguirlo!

El presidente Luis Abinader en su discurso de rendición de cuentas.
El presidente Luis Abinader en su discurso de rendición de cuentas.JOSÉ ALBERTO MALDONADO/ LD

Hace casi seis años, ante esta Asamblea al juramentarme ante el pueblo dominicano, fui claro cuando advertí, y cito textualmente: “no habrá impunidad para la corrupción del pasado, ni tampoco para la que se cometa en el futuro”, y también dije a quienes me acompañaban en el gobierno del cambio que, y vuelvo a citar literalmente; “el funcionario que se equivoque con el dinero del pueblo será inmediatamente destituido y puesto a disposición de la justicia”. Hoy puedo decir, con la frente en alto y la coherencia intacta, que esas palabras se han cumplido.

Para mí la honestidad no es un discurso: es una línea que no se cruza. La transparencia no es una opción: es un deber.

Y que nadie tenga dudas: yo tengo amigos, pero no cómplices y éste gobierno no retrocede, no negocia y no se rinde frente a la corrupción. Cueste lo que cueste; me cueste lo que me cueste. Ese es mi compromiso incondicional con mi país, con mi padre y con Dios».

CASO SENASA

Santiago Marcelo Hazim Albainy, el pasado director de Senasa, es acusado por el Ministerio Público de haber iniciado maniobras fraudulentas desde su designación mediante el decreto 377-20. El Ministerio Público (MP) califica este como uno de los casos más siniestros y crueles en la historia dominicana, afectando la salud de más de ocho millones de afiliados, especialmente los más vulnerables. Las investigaciones revelan un entramado que desvió fondos públicos mediante sobornos, falsificación y lavado de activos.

Por ese caso, han sido acusados Gustavo Enrique Messina Cruz, pasado gerente financiero; Germán Rafael Robles Quiñones, exconsultor jurídico; Francisco Iván Minaya Pérez, exgerente de salud y  los empresarios Eduardo Read Estrella, Cinty Acosta Sención.

También están acusados Ramón Alan Speakler Mateo, Ada Ledesma Ubiera, Rafael Luis Martínez Hazim y Heidi Mariela Pineda Perdomo.

REFORMAS AL SISTEMA PENAL

Uno de los puntos centrales de su alocución fue el avance en materia legislativa, destacando que el país ha dejado atrás un Código Penal que databa del siglo XIX, el cual limitaba la capacidad de respuesta frente a delitos complejos.

Asimismo, resaltó las modificaciones al Código Procesal Penal, diseñadas para eliminar trabas burocráticas, proteger a las víctimas y evitar que el tiempo se convierta en un aliado de la impunidad.

Expresó que a estas reformas se suma la reciente entrada en vigor del reglamento de la Ley de Compras y Contrataciones Públicas, pieza clave para transparentar el uso de los recursos del Estado.

MINISTERIO DE JUSTICIA

El presidente defendió la creación del Ministerio de Justicia como una herramienta para ordenar el sistema y permitir que el Ministerio Público se concentre exclusivamente en su tarea esencial: la persecución del delito.

«La justicia debe ser un límite del poder. Y una democracia solo se respeta cuando la ley alcanza incluso y sobre todo a quienes gobiernan», afirmó Abinader.

ÉTICA PÚBLICA

Al producirse su sexta rendición de cuentas, el mandatario recordó la promesa que definió el inicio de su gestión: la ausencia de impunidad para la corrupción pasada y futura.

Abinader sostuvo que ha mantenido la coherencia al destituir y poner a disposición de la justicia a aquellos funcionarios que han faltado a la ética en el manejo de los fondos públicos.

«Hoy puedo decir, con la frente en alto y la coherencia intacta, que esas palabras se han cumplido. Para mí la honestidad no es un discurso: es una línea que no se cruza», manifestó el presidente.

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