En República Dominicana, la universidad no tiene una edad definida por ley, pero sí tiene una edad predominante que se repite con consistencia en los datos, al analizar la matrícula universitaria de los últimos años, se demuestra que la educación superior se concentra, principalmente, en la juventud.

Entre 2020 y 2024, el sistema universitario dominicano acumuló 2,642,202 estudiantes, y de ese total, 1,282,278 corresponden a personas entre 16 y 25 años, lo que equivale a aproximadamente el 48.5 % de toda la matrícula. Lo que significa que uno de cada dos estudiantes universitarios en el país pertenece a ese rango de edad.

Este comportamiento no es casual ni reciente, ya que responde, en gran medida, a la estructura  del sistema educativo dominicano, busca que los jovenes concluyan su educación secundaria entre los 17 o 18 años y, a partir de ahí, continúen de manera directa hacia la universidad.

Cuando se desglosan las cifras año por año, la tendencia se vuelve aún más evidente, en 2021, los estudiantes entre 16 y 25 años sumaban 323,547; en 2022, la cifra se mantenía en 317,671; en 2023 alcanzaba su punto más alto con 328,967 estudiantes, y en 2024 se ubicaba en 312,093, lo que suma un total de más de 2.6 millones de estudiantes en cinco años.

Extremos que rompen el patrón

Sin embargo, esa concentración no significa exclusividad, al ver  la distribución completa por edades, se puede observar que las universidades alojan a personas de todas las edades. En 2024, el grupo más numeroso es el de 21 a 25 años, con 181,175 estudiantes, seguido por el de 16 a 20 años, con 130,918. Juntos, ambos segmentos superan los 312 mil estudiantes, concentrando más de la mitad de la matrícula de ese año.

A partir de los 25 años, la participación comienza a descender de manera sostenida. El grupo de 26 a 30 años registra 89,930 estudiantes, mientras que el de 31 a 35 años alcanza 54,088. Esta reducción continúa en los rangos superiores, con 30,255 estudiantes entre 36 y 40 años17,645 entre 41 y 45, y 8,920 entre 46 y 50 años. Más allá de los 50, la presencia es menor, pero constante: 4,329 estudiantes entre 51 y 55 años2,057 entre 56 y 60, y 1,176 mayores de 61 años.

Pero hay dos datos que terminan de romper la idea de una universidad limitada por la edad: el sistema registra también estudiantes menores de 15 años, lo que evidencia ingresos anticipados poco comunes dentro de la estructura educativa tradicional, y al mismo tiempo mantiene presencia de personas mayores de 61 años, confirmando que la educación superior sigue siendo una opción incluso en etapas muy avanzadas de la vida.

Una mayoría femenina en todas las edades

A esta distribución por edad se suma otro elemento estructural: el predominio femenino. Los datos muestran que las mujeres son mayoría en todos los rangos etarios, consolidando una tendencia que atraviesa todo el sistema educativo.

En 2024, dentro del grupo de 21 a 25 años, las mujeres alcanzan 119,779 estudiantes, frente a 61,396 hombres, prácticamente el doble. En el rango de 16 a 20 años, la diferencia también es significativa, con 86,485 mujeres frente a 44,433 hombres.

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