En medio del dolor e indignación, Deyanira Puello lamentó que su hija, Abril de Jesús, de 16 años, nunca manifestó situaciones de violencia con su verdugo, Raudy Jiménez, de 24, quien es señalado por la Policía como el presunto autor de la muerte de la adolescente en un hecho ocurrido en Los Arroyones de Básima, próximo al distrito municipal San José del Puerto, en San Cristóbal.

«¡Ay, mi hija! Yo le preguntaba: ´Niña, ¿te están tratando bien?´, y ella me decía: ´Sí, mami´. Y yo le preguntaba: ´Dime cualquier cosa´, y ella siempre me dijo que todo estaba bien«, lamentó entre lágrimas.

  • Deyanira aseguró que, horas antes del hecho, Abril le comunicó vía telefónica que quería pasar unos días en su casa materna; sin embargo, no alegó ninguna situación de conflicto con el hombre que convivía, en violación a la ley.

«Ay, ella me dijo: ´Mami, voy para allá´, y yo le dije: ´Ven, que esta casa es tuya y aquí cabemos todos´, y mira lo que pasa ahora», dijo.

Abril era la número seis de ocho hijos que procreó Deyanira, quien, en medio de lágrimas, recordó que la adolescente era muy alegre y tranquila, y muy querida por todos los comunitarios.

No conocían al acusado

Abril tenía cuatro meses conviviendo con su abusador; sin embargo, sus padres aseguraron desconocer quién era el hombre que se había llevado a la menor a vivir a una finca de Los Arroyones.

«Yo no sabía quién era él; desconocía al señor», indicó la progenitora.

De su lado, el padre de la víctima, Gabino Mieses, afirmó que se enteró de que su hija «se casó» porque la propia joven acudió a una parada de motores donde él se encontraba y le comentó sobre Raudy.

«Estaba trabajando en la parada y ella me dice: ´Papi, me casé; luego te lo voy a enseñar´», dijo.

La promesa de Abril no llegó: su vida fue truncada presuntamente por un hombre que sus parientes nunca lograron ver.

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