Una dirección puede decir mucho más de una ciudad de lo que parece. Detrás de cada nombre colocado en una esquina puede haber un médico que representó al país en el extranjero, un escritor que transformó el teatro dominicano, un periodista que rescató el patrimonio colonial o un opositor a la dictadura de Trujillo.

En Santo Domingo, miles de personas transitan diariamente por calles como Luis F. Thomen, Máximo Avilés Blonda, Víctor Garrido Puello José Amado Soler. Sus nombres forman parte del paisaje urbano y aparecen en direcciones, mapas, documentos y aplicaciones de navegación. Sin embargo, para buena parte de quienes utilizan esas vías, las personas que hay detrás de esos nombres son prácticamente desconocidas.

El propio Ayuntamiento del Distrito Nacional muestra que la nomenclatura de la ciudad continúa siendo una forma de reconocimiento público. En años recientes, el cabildo ha aprobado nuevas designaciones y ha recuperado nombres de personalidades vinculadas con la educación, el derecho, la comunicación y la cultura.

Pero ¿Quiénes fueron algunos de esos personajes?

Luis F. Thomen, el médico que también representó al país

Historia - DR. LUIS F. THOMEN. Una importante calle de los sectores Piantini y Evaristo Morales lleva su nombre. Diplomático y médico, el doctor Luis F. Thomen, nació en Santiago de los

Quienes circulan por la calle Luis F. Thomen, en sectores como Piantini y Evaristo Morales, probablemente reconocen el nombre como una referencia urbana mucho antes que como el de una persona.

Luis F. Thomen fue médico y diplomático dominicano. Nació en Santiago de los Caballeros en 1912 y obtuvo el título de médico en la Universidad de Santo Domingo en 1936. Su trayectoria combinó la medicina con el servicio diplomático.

Su nombre también aparece en documentos oficiales de la época. Un decreto de 1945 lo designó catedrático numerario de la Facultad de Medicina de la entonces Universidad de Santo Domingo. La calle que lleva su nombre figura además entre las vías colectoras del Distrito Nacional en el Plan de Ordenamiento Territorial aprobado por el Ayuntamiento.Es decir, detrás de una de las direcciones más utilizadas de la capital hay un hombre cuya vida transcurrió entre los consultorios, las aulas universitarias y la representación del país.

Máximo Avilés Blonda, un nombre que permanece en el teatro

Máximo Avilés Blonda, un poeta inolvidable

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En Evaristo Morales, una calle lleva el nombre de Máximo Avilés Blonda, un personaje que quizá resulte desconocido para muchos de los residentes de la zona, pero que dejó una huella importante en la literatura y el teatro dominicanos.

Avilés Blonda nació en Santo Domingo el 16 de mayo de 1931 y murió en esta misma ciudad el 19 de enero de 1988. Fue poeta y dramaturgo y estudió en la Universidad de Santo Domingo, donde obtuvo los títulos de Licenciado en Filosofía y Letras y Doctor en Derecho. Así consta en el catálogo de autoridades de la Biblioteca del Congreso de la República Dominicana.

Su nombre también permanece vinculado a la actividad teatral. La Dirección General de Bellas Artes ha utilizado el nombre Sala Máximo Avilés Blonda para uno de los espacios del Palacio de Bellas Artes, en reconocimiento a su trayectoria. La calle que lleva su nombre continúa formando parte del tejido urbano de Santo Domingo, aunque su historia literaria no necesariamente acompaña a quienes diariamente recorren la vía.

Víctor Garrido Puello, mucho más que el nombre de una calle

Hoy en la historia. Nace Víctor Garrido Puello

La calle Víctor Garrido Puello es hoy una referencia cotidiana en Evaristo Morales. Incluso documentos oficiales del Consejo Nacional de Seguridad Social registran instalaciones ubicadas en la intersección de esta vía.

Pero el nombre pertenece a Pablo Víctor Garrido Puello, nacido en Santo Domingo el 2 de marzo de 1886. Fue intelectual, poeta, educador, abogado, orador, historiador y civilista, una combinación de actividades que lo colocó entre las figuras de la vida intelectual dominicana de su época.

La calle que lleva su nombre atraviesa hoy una zona de intensa actividad comercial y residencial. Para muchos conductores, sin embargo, “Víctor Garrido Puello” es simplemente una dirección.

José Amado Soler, una calle con una historia política

Sabes en honor a quien se nombró la calle José Amado Soler? José Amado Soler Fernández (1910-1954). Nace el 24 de Julio de 1910. Revolucionario antitrujillista dominicano. Era hijo de Alfredo Máximo

En el polígono central de Santo Domingo está la calle José Amado Soler. El Ayuntamiento del Distrito Nacional la incluye entre las vías intervenidas en sus operativos urbanos y también ha formado parte de las medidas de organización del estacionamiento en la zona.

El nombre corresponde a José Amado Soler Fernández, una figura vinculada a la oposición contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

La historia de Soler tiene además un elemento que suele quedar fuera de las conversaciones cotidianas sobre la ciudad: terminó en el exilio y murió en 1954 en Nicaragua, bajo la dictadura de Anastasio Somoza. La documentación histórica disponible señala que salió del país junto a Juan Ducoudray Mejía y posteriormente fue asesinado en territorio nicaragüense.

Así, una calle que hoy se encuentra rodeada de torres, oficinas y comercios lleva el nombre de un hombre cuya vida estuvo marcada por la confrontación política y el exilio.

Miguel Ángel Báez Díaz, el nombre de una calle ligado al 30 de Mayo

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Hay nombres que parecen discretos en el mapa, pero detrás de ellos se encuentra una de las páginas más dramáticas de la historia dominicana. Ese es el caso de Miguel Ángel Báez Díaz, cuyo nombre identifica una calle de Santo Domingo.

Báez Díaz estuvo vinculado a la conspiración que culminó con el ajusticiamiento de Rafael Leónidas Trujillo el 30 de mayo de 1961. Fuentes históricas lo identifican como uno de los participantes de la gesta y documentan que posteriormente fue detenido, torturado y asesinado junto a su hijo Miguelín.

Su historia ha sido recogida en investigaciones y testimonios sobre la conspiración del 30 de Mayo, pero su nombre puede pasar inadvertido para quien simplemente busca una dirección. La calle, sin embargo, funciona como una pequeña placa de memoria histórica en medio de la ciudad.

Andrés Avelino, el filósofo escondido detrás de una dirección

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En el callejero de Santo Domingo también aparece el nombre de Andrés Avelino, un personaje especialmente interesante para este reportaje porque su legado se encuentra mucho más asociado al pensamiento que al espacio urbano.

Andrés Avelino García Solano nació en Montecristi el 13 de diciembre de 1900 y murió en 1974. Fue filósofo, poeta, ingeniero, matemático y maestro, además de una de las figuras vinculadas al movimiento literario dominicano conocido como el Postumismo.

Su trayectoria resulta difícil de resumir en una sola profesión: transitó entre las matemáticas, la enseñanza, la filosofía y la literatura. Sin embargo, para quien encuentra su nombre en una dirección, probablemente “Andrés Avelino” no evoque ninguna de esas facetas.

Tres mujeres cuyos nombres empiezan a recuperar espacio en el mapa

En febrero de 2025, el Ayuntamiento del Distrito Nacional oficializó la señalización de tres calles de La Castellana con los nombres de Margarita Tavares, María Ugarte y Zoraida Heredia viuda Suncar. El propio cabildo explicó que se trataba de reconocer los aportes de estas tres mujeres a la sociedad dominicana.

Margarita Tavares

Margarita Altagracia Tavares fue abogada, notario público y magistrada. Fue nombrada notario en 1952 y posteriormente llegó a la Primera Sala de la Cámara Civil y Comercial de la Suprema Corte de Justicia, posición que ocupó hasta su fallecimiento en 2011. Su nombre pasó a una de las calles de La Castellana mediante una disposición municipal respaldada por la Ley 10-24 y la ordenanza correspondiente.

María Ugarte

María Ugarte fue periodista, investigadora y una figura fundamental para la preservación del patrimonio histórico dominicano. El Ayuntamiento la identifica como la primera mujer reportera investigadora del país y la primera mujer en formar parte de la Academia Dominicana de la Historia. También destaca su trabajo en la restauración y protección de los monumentos coloniales.

Su nombre, por tanto, no solo representa el periodismo: también está ligado a la conservación de la memoria arquitectónica de Santo Domingo.

Zoraida Heredia

Zoraida Heredia viuda Suncar dedicó buena parte de su vida a la educación y a la literatura infantil. Fue maestra, escribió cuentos para niños y ocupó funciones como subsecretaria de Educación y subsecretaria de Relaciones Exteriores. El Ayuntamiento señala que su obra literaria buscó resaltar la identidad dominicana. Ahora su nombre forma parte del callejero de La Castellana.

Cuando una calle se convierte en memoria

El mapa de Santo Domingo no es únicamente una herramienta para orientarse. También es una especie de archivo abierto. Cada nombre puede remitir a una época distinta, desde médicos que ejercieron cuando la medicina dominicana comenzaba a profesionalizarse, escritores que construyeron buena parte de la literatura nacional, periodistas que investigaron cuando hacerlo era una tarea poco común, mujeres que abrieron espacios en profesiones dominadas por hombres y opositores que enfrentaron una de las dictaduras más prolongadas de la historia dominicana.

La propia práctica del Ayuntamiento confirma que nombrar una calle no es un acto puramente administrativo. En 2025, al presentar las nuevas vías dedicadas a Tavares, Ugarte y Heredia, la Alcaldía habló expresamente de hacer visible el trabajo de mujeres dominicanas cuyo aporte todavía no es suficientemente conocido.

Sus nombres están por todas partes, pero sus historias no

Un conductor puede girar por Luis F. Thomen sin saber que fue médico y diplomático. Un residente puede dar su dirección en Máximo Avilés Blonda sin conocer al poeta y dramaturgo que está detrás del nombre. Miles pueden cruzar por José Amado Soler sin relacionar la vía con la historia del exilio antitrujillista.

Quizás por eso mirar las calles con otros ojos cambia la ciudad. La próxima vez que una dirección obligue a detenerse ante un letrero, quizá valga la pena hacer una pregunta sencilla: ¿Quién fue esa persona y por qué decidieron que su nombre debía permanecer aquí? , porque las calles no solo indican dónde estamos, también cuentan la historia de a quienes una ciudad no decidió olvidar.

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