Washington.- Las Fuerzas Armadas estadounidenses derribaron este martes un dron iraní que, según detalló un portavoz militar citado por la cadena Fox News, se aproximó al portaaviones USS Abraham Lincoln, el cual Washington desplegó en el mar Arábigo junto a su grupo de ataque para ejercer presión sobre Teherán.

El dron, un Shahed-139, «realizó maniobras innecesarias en dirección al buque» y continuó volando hacia el portaaviones «a pesar de las medidas de distensión adoptadas por las fuerzas estadounidenses», por lo que acabó siendo derribado por un caza F-35 embarcado en el Abraham Lincoln, según explicó a Fox News el capitán Tim Hawkins, del Comando Central estadounidense.

Detalles del incidente en el mar Arábigo

Según Hawkins, el portaaviones de propulsión nuclear se encontraba navegando a unas 500 millas (algo más de 900 kilómetros) al sur de la costa iraní, en el mar Arábigo, en el momento del incidente, en el que ningún militar ni activo estadounidense resultó dañado.

Escalada de tensión con Irán

El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el pasado 22 de enero que estaba enviando una flota, compuesta por este buque y su grupo de ataque, a aguas cercanas a Irán para enviar un mensaje intimidatorio al Gobierno del país persa, en medio de la represión activada por Teherán contra las históricas protestas que han sacudido el país.

A raíz de estas presiones, Teherán ha accedido a retomar negociaciones con Washington, que mantiene la atención puesta en su programa nuclear, sobre el cual ya ejecutó ataques quirúrgicos el pasado junio.

Hawkins aseguró también que, horas después del derribo del dron, dos lanchas y otro dron de la Guardia Revolucionaria iraní «hostigaron» a un petrolero estadounidense que transitaba por el estrecho de Ormuz, lo que motivó que un destructor de EE.UU. escoltara al navío con apoyo aéreo.

La presencia militar de Estados Unidos en el golfo Pérsico, el mar Arábigo y el estrecho de Ormuz forma parte de una estrategia sostenida de disuasión y control de rutas marítimas estratégicas, especialmente en una región clave para el comercio energético mundial.

Estas aguas concentran una alta circulación de portaaviones, destructores y buques comerciales, lo que las convierte en un punto recurrente de fricción geopolítica.

Las tensiones entre Washington y Teherán se han intensificado en los últimos años debido al programa nuclear iraní, las sanciones económicas impuestas por EE.UU. y sus aliados, y las acciones de la Guardia Revolucionaria iraní, que con frecuencia realiza maniobras navales y aéreas cerca de activos estadounidenses y de buques mercantes.

En este contexto, el uso de drones militares por parte de Irán se ha convertido en una herramienta central de vigilancia, demostración de fuerza y presión regional, mientras que Estados Unidos mantiene una política de respuesta inmediata ante cualquier aproximación que considere una amenaza para su personal o sus activos estratégicos.

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