La semana laboral en Estados Unidos inició con nuevas precipitaciones de nieve en el noreste, como parte del tramo final de una poderosa tormenta invernal que provocó acumulaciones de hielo, interrupciones eléctricas, vías bloqueadas, cancelaciones aéreas y temperaturas extremadamente bajas en amplias zonas del sur y el este del país.
Las fuertes nevadas superaron los 30 centímetros en una franja de más de 2,100 kilómetros desde Arkansas hasta Nueva Inglaterra, lo que ocasionó colapsos en el tránsito, suspensión de vuelos y el cierre generalizado de centros educativos en varios estados; en las áreas más afectadas, los pronósticos anticipaban acumulaciones de hasta 60 centímetros de nieve.
En Falmouth, Massachusetts, al sur de Boston, la caída constante de nieve obligó a las autoridades a cerrar la ciudad, la ministra local Nell Fields relató que tuvo que retirar la nieve para poder salir de su vivienda, luego de que se acumularan cerca de 18 centímetros, con posibilidad de más precipitaciones, “Siento que el universo nos puso una gran pausa con toda esta nieve”, expresó.
En el Upper East Side de Manhattan, residentes aprovecharon la nieve reciente en una calle que tradicionalmente se cierra durante tormentas para permitir actividades recreativas, mientras tanto, una ola de frío severo siguió al sistema invernal. Para la noche del domingo, se pronosticó que los 48 estados contiguos registrarían su temperatura mínima promedio más baja desde enero de 2014, con -12.3 grados Celsius, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional.
El calor inusual registrado en Florida evitó que el promedio nacional descendiera aún más, explicó Ryan Maue, ex científico jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. Desde Montana hasta el noreste de Florida, las autoridades emitieron alertas por frío intenso, con temperaturas que descendieron hasta -18 grados Celsius y sensaciones térmicas aún más bajas debido al viento, elevando el riesgo de que las carreteras volvieran a congelarse.
En el sur del país, aunque las precipitaciones comenzaron a disminuir, las autoridades advirtieron que las condiciones peligrosas persistían. El gobernador de Mississippi, Tate Reeves, señaló que la lluvia helada convirtió las carreteras en superficies resbaladizas y provocó la caída de árboles y daños en el tendido eléctrico. En ese estado, el fenómeno fue catalogado como la peor tormenta de hielo desde 1994, lo que obligó a un despliegue histórico de productos químicos, sal y arena para despejar las vías.
Más de 213 millones de personas permanecieron bajo algún tipo de alerta por clima invernal, mientras cientos de miles de usuarios continuaban sin suministro eléctrico, especialmente en Tennessee y Mississippi. El impacto también se reflejó en el transporte aéreo, con más de 12,000 vuelos cancelados y cerca de 20,000 retrasados, afectando aeropuertos del noreste y la costa este.
Las bajas temperaturas dejaron consecuencias fatales, en la ciudad de Nueva York, al menos cinco personas fueron halladas sin vida en espacios abiertos, mientras que en Luisiana se reportaron dos fallecimientos por hipotermia asociados a la tormenta. A pesar del panorama adverso, Fields destacó un aspecto reflexivo del evento climático, “Nos ha dado silencio y la oportunidad de pensar en lo que realmente importa: la comunidad y cuidarnos unos a otros”, afirmó.