Alrededor de 90 embarcaciones, incluidos petroleros, han logrado cruzar el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra con Irán, en medio de un contexto de alta tensión que ha reducido drásticamente el tráfico marítimo en esta vía clave para el suministro energético mundial.

De acuerdo con datos de firmas como Lloyd’s List Intelligence, muchos de estos tránsitos se han realizado de forma “clandestina”, eludiendo sanciones y mecanismos de supervisión internacional. Una parte significativa de los buques tendría vínculos con Irán, mientras que otros están asociados a países como China, India, Pakistán y Grecia.

A pesar de que el paso marítimo, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial,  ha estado prácticamente cerrado desde principios de marzo, Teherán ha logrado exportar más de 16 millones de barriles de crudo, según estimaciones de la plataforma Kpler.

Tráfico reducido y ataques en la zona

El flujo de embarcaciones ha caído de forma significativa. Antes del conflicto, entre 100 y 135 buques cruzaban diariamente el estrecho, pero entre el 1 y el 15 de marzo solo se registraron 89 cruces.

Además, la zona ha sido escenario de ataques contra al menos 20 embarcaciones, lo que ha elevado el riesgo para el comercio marítimo y ha llevado a muchos operadores a suspender sus rutas.

Sin embargo, algunos buques continúan transitando gracias a gestiones diplomáticas. Petroleros vinculados a India y Pakistán han logrado cruzar tras negociaciones con Irán, mientras que otros barcos han optado por rutas cercanas a la costa iraní o han declarado vínculos con China para reducir el riesgo de ataques.

Impacto en el mercado petrolero

La crisis en el estrecho de Ormuz ha tenido un fuerte impacto en los mercados energéticos. Los precios del petróleo han subido más de un 40 %, superando los 100 dólares por barril, en medio de la incertidumbre sobre el suministro global.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado a aliados para reabrir la ruta marítima, aunque posteriormente moderó su postura sobre la necesidad de apoyo militar internacional.

Aun así, autoridades estadounidenses han permitido el tránsito de algunos petroleros iraníes para evitar una mayor disrupción en el mercado global.

Un estrecho “cerrado de forma selectiva”

Analistas coinciden en que el estrecho de Ormuz no está completamente bloqueado, sino operando de forma limitada. Irán ha mantenido sus exportaciones y ha permitido el paso de ciertos buques, mientras restringe el tránsito de otros.

Este control selectivo le permite a Teherán mantener ingresos petroleros y, al mismo tiempo, ejercer presión sobre el mercado energético global mediante el aumento de los precios.

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