El anuncio llega tras la más reciente ronda de contactos indirectos entre Washington y Teherán en Ginebra, en un intento por reactivar el diálogo sobre el programa nuclear iraní.
Irán y Rusia llevarán a cabo este jueves maniobras navales conjuntas en el golfo de Omán y en el norte del océano Índico, en una nueva muestra de cooperación militar entre ambos países.
El ejercicio se produce después de los recientes contactos indirectos entre Teherán y Washington en Ginebra, y en un escenario regional marcado por la presencia de fuerzas navales estadounidenses y por operaciones iraníes en el estratégico estrecho de Ormuz.
El anuncio fue realizado por el vicealmirante Hassan Maqsudlu, portavoz de los ejercicios, quien confirmó que las armadas de ambos países desarrollarán operaciones conjuntas en el golfo de Omán y el norte del océano Índico.
Según explicó el alto mando iraní, el objetivo es “desarrollar la cooperación marítima” y reforzar la coordinación operativa entre las dos armadas en el diseño y ejecución de misiones conjuntas. Las actividades se desplegarán en el mar de Omán y áreas adyacentes, aunque Teherán no precisó la duración de los ejercicios ni el número de unidades implicadas.
De acuerdo con declaraciones difundidas por medios oficiales iraníes, las maniobras buscan fortalecer la seguridad marítima y profundizar los vínculos militares entre ambos países.
El despliegue se produce en paralelo a ejercicios realizados a comienzos de semana por la Guardia Revolucionaria iraní en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el tránsito mundial de petróleo y gas natural. En ese paso estratégico, Irán movilizó unidades militares y anunció un cierre parcial temporal por motivos de seguridad.

Fuentes militares iraníes señalaron que la finalidad es demostrar la capacidad del país para responder a cualquier amenaza y reafirmar que la seguridad del estrecho se encuentra bajo control nacional.
La realización de estas maniobras coincide con un momento de alta tensión regional, caracterizado por una significativa presencia de fuerzas estadounidenses en el golfo Pérsico. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó ese despliegue como una “armada” preparada para responder ante eventuales provocaciones. Desde entonces, Teherán ha intensificado sus advertencias sobre un posible cierre del estrecho de Ormuz si se produjera una escalada.
Mientras el régimen iraní sostiene que los ejercicios conjuntos buscan garantizar la seguridad de rutas marítimas estratégicas, también constituyen una señal de acercamiento diplomático y militar con Moscú.
La relación entre ambos países se ha consolidado en los últimos años, especialmente tras la firma en enero de 2025 de un acuerdo de asociación estratégica que establece prioridades en defensa, energía y cooperación tecnológica para las próximas dos décadas. Moscú y Teherán han coordinado posiciones en foros internacionales, mantienen colaboración en Siria y comparten intereses en el fortalecimiento de sus capacidades militares.

Para Rusia, estas maniobras refuerzan su intención de consolidar presencia en aguas cálidas y proyectar influencia más allá de su entorno inmediato. Para Irán, la cooperación representa una vía para contrarrestar la presión occidental y exhibir capacidad de respuesta frente a posibles sanciones o bloqueos.
Los ejercicios coinciden además con una etapa de diálogos indirectos entre Teherán y Washington sobre el programa nuclear iraní, con mediación de Omán. El canciller iraní, Abbas Araqchi, calificó los contactos como “constructivos” y habló de avances en principios rectores para un eventual acuerdo, aunque Estados Unidos sostiene que Irán aún no ha aceptado todas las condiciones planteadas para limitar su desarrollo nuclear.