Apenas dos días después de la tragedia de Adamuz, que dejó al menos 42 muertos, un nuevo accidente ferroviario se cobró otra vida el martes en la región de Cataluña, aumentando las dudas y el debate político sobre la fiabilidad de la red de trenes española.
A 21H00 locales (20H00 GMT) del martes, «un muro de contención se derrumbó sobre las vías, provocando un accidente en el que se vio involucrado» un tren de cercanías en el municipio de Gelida, a unos 40 kilómetros de Barcelona, informó la agencia de protección civil catalana.
Un maquinista en prácticas, que se encontraba en la cabina junto a otros compañeros y al conductor principal, falleció, y 37 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad, según indicaron fuentes del gobierno catalán.
Las primeras hipótesis apuntan a que un muro se desprendió a causa del temporal de lluvias que afectó en los últimos días a Cataluña e impactó contra el tren.
Tras el accidente, que dejó la parte delantera del convoy completamente abollada, la circulación de cercanías de esta poblada región del noreste español, que cada día utilizan miles de usuarios, quedó «suspendida (…) ante los efectos que el temporal está provocando en la infraestructura», indicó el gestor de la red Adif.

Este nuevo accidente se produjo mientras el país sigue conmocionado por la colisión de dos trenes, con alrededor de 500 pasajeros a bordo, que dejó al menos 42 muertos el domingo, cerca de la localidad cordobesa de Adamuz.
Los expertos todavía tratan de buscar las causas de la peor tragedia ferroviaria del país desde que en 2013 otro descarrilamiento causara la muerte de 80 personas poco antes de llegar a la ciudad gallega de Santiago de Compostela.
«Es demasiado»
La sucesión de tragedias puso en el punto de mira al servicio ferroviario español y al gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez, que el lunes había prometido desde Adamuz «dar con la verdad» sobre un accidente del que todavía quedan muchos interrogantes.
El sindicato de conductores ferroviarios SEMAF anunció su intención de convocar una huelga general al considerar «inadmisible esta situación de deterioro constante del ferrocarril», según indicó en un comunicado.
«Esto es demasiado», escribió Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, principal partido de la oposición (PP, derecha), en X tras conocerse el accidente en Gelida, expresando su «preocupación» por lo ocurrido.
«Retrasos constantes, trenes llenos, averías, excusas y accidentes. Lo advertimos desde hace mucho tiempo. Ya basta», criticó de su lado la formación independentista catalana Junts per Catalunya en su cuenta de X.
El ministro de Transportes español, Óscar Puente, indicó que espera dialogar con los maquinistas para desconvocar la huelga y defendió que el accidente de Cataluña ocurrió por causas que «nada tienen que ver con el servicio ferroviario», sino más bien «meteorológicas».
Sabotaje descartado
Los últimos coches de un tren del operador privado italiano Iryo descarrilaron a la altura de Adamuz cuando cubrían la ruta de Málaga a Madrid. Dos vagones acabaron sobre la vía contigua justo cuando iba a pasar un tren de la compañía pública española Renfe, que iba en sentido contrario, desde Madrid a Huelva, y que acabó impactando contra ellos.
Los equipos de rescate encontraron este martes nuevos cuerpos entre los vagones accidentados, algunos convertidos en auténticos amasijos de hierro, elevando a 42 el balance de víctimas mortales.
Según las autoridades regionales, en los distintos hospitales andaluces continúan ingresadas 37 personas.
Los investigadores han descartado inicialmente como causa del accidente un exceso de velocidad de los dos aparatos, que además chocaron en una recta, y un error humano y ahora buscan las explicaciones en las vías y los trenes.
Una foto de la Guardia Civil en la que se puede ver a los agentes inspeccionando un raíl al que le falta un trozo ha centrado muchas de las especulaciones.
El titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, rechazó de plano la hipótesis de un sabotaje.
«Nunca se ha barajado la posibilidad del sabotaje, sino en todo momento y en todas circunstancias, cuestiones técnicas y relativas a lo que es el transporte ferroviario«, explicó el martes.
Inaugurada en 1992, la red de alta velocidad española es la segunda más importante del mundo, por detrás de la de China.