La fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, sostuvo que casos como el de Jet Set, en el que murieron 236 personas tras el derrumbe del techo de la discoteca, y el que involucra a Jean Manuel Pumarol —acusado de matar a una persona y herir a varias— dejan la sensación de que el dolor por la pérdida de vidas humanas no está siendo valorado en su justa dimensión.
A través de un mensaje escrito en X, Ramos hizo una crítica al sistema judicial al indicar que, que, aunque son casos distintos, parece que la vida, en algunos expedientes, como los antes mencionado, parece valer menos por el tipo de decisión que se toma.
En el caso de los hermanos Espaillat, Antonio y Maribel, llevan su proceso judicial en total libertad, mientras que Jean Manuel Pumarol fue favorecido con un no ha lugar justificado con enfermedades mentales.
Caso Pumarol
A mediados del año pasado, Pumarol atacó a puñaladas a seis personas, incluyendo a su propio padre, en un edificio de apartamentos donde reside en el ensanche Naco.
Pumarol mató a Handal Abugabir, de 70 años, cuando entró a su apartamento puñal en mano, causando heridas a una empleada doméstica, que sufrió graves cortaduras en las manos.
El acusado, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, según sus familiares, también hirió a cuchilladas a otras tres personas, tras entrar violentamente a sus apartamentos.
Caso Jet Set
El 8 de abril de 2025, el techo de la discoteca Jet Set colapsó durante un concierto del merenguero Rubby Pérez, mientras el lugar estaba lleno de personas.
El derrumbe provocó la muerte de 236 personas y dejó más de 180 heridos, convirtiéndose en una de las peores tragedias no naturales en la historia del país.
Tras el hecho, se activó un amplio operativo de rescate y se inició una investigación para determinar las causas, que apuntan a posibles fallas estructurales y negligencia en el mantenimiento del edificio.
El Ministerio Público sometió a los propietarios del establecimiento, los hermanos Espaillat, acusándolos de homicidio involuntario en el colapso.
El caso sigue en los tribunales, en medio de reclamos de justicia por parte de las víctimas y sus familiares.