La tragedia del Jet Set, ocurrida el 8 de abril de 2025, no terminó con el colapso de la discoteca. Para muchas familias, sus consecuencias continúan en los tribunales, en procesos legales complejos y en conflictos por bienes. Uno de esos casos es el de un niño que quedó huérfano tras la muerte del expelotero Tony Blanco y su pareja, Nelfisis Sánchez, y que actualmente no tiene acceso a la herencia que le corresponde.

Tras su retiro del béisbol en 2022, Tony Blanco había consolidado un patrimonio que incluía propiedades, vehículos de lujo y una empresa de grúas con operaciones activas. Sin embargo, según denuncian los abuelos maternos del menor, estos bienes están siendo objeto de disputa entre familiares, lo que ha impedido que el niño reciba beneficios económicos.

De acuerdo con sus declaraciones, varios activos habrían sido vendidos tras la tragedia, incluyendo vehículos de alto valor, sin que se garantizara la participación del menor en esos recursos. También señalan la existencia de propiedades que no han sido incorporadas al proceso sucesoral, lo que complica aún más la situación.

Conflictos familiares y procesos legales

El conflicto involucra a la exesposa del pelotero, con quien tuvo tres hijos, y a quien los denunciantes atribuyen reclamaciones sobre bienes que, aseguran, ya habían sido previamente liquidados mediante acuerdos de divorcio.

Ante esta situación, los abuelos del menor han iniciado diversas acciones legales, incluyendo una demanda de partición de bienes, denuncias por presunto robo de pertenencias y querellas por la venta de activos. No obstante, aseguran que los procesos avanzan con lentitud y sin resultados concretos hasta el momento.

Ingresos sin distribución

Otro de los puntos señalados por la familia es que la empresa de grúas creada por Blanco continúa operando y generando ingresos. Sin embargo, denuncian que no existe un mecanismo que garantice la distribución de esos recursos entre los herederos, incluyendo el menor.

Como alternativa, solicitaron la designación de un administrador judicial para supervisar los ingresos y asegurar una repartición equitativa, propuesta que, según indican, no ha sido atendida.

Mientras tanto, los abuelos maternos han asumido completamente la manutención del niño, cubriendo gastos que superan los cien mil pesos mensuales, incluyendo alimentación, salud y educación.

Pese a que el Estado anunció programas de apoyo para víctimas de la tragedia, la familia asegura que el menor no ha sido incluido en estos esquemas ni recibe asistencia económica.

Ante la falta de avances, los familiares acudieron a la procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, con el objetivo de agilizar el proceso y garantizar los derechos del menor como heredero.

Sin embargo, aseguran que, a más de un año de la tragedia, la situación permanece sin solución, mientras los procesos judiciales continúan sin resolverse.

Un caso que expone una realidad mayor

Este caso refleja una de las consecuencias menos visibles de la tragedia del Jet Set: los conflictos legales posteriores y la vulnerabilidad en la que quedan los menores que pierden a sus padres.

Más allá de la disputa por bienes, el centro del caso sigue siendo un niño que, a la fecha, no ha podido acceder al patrimonio que sus padres dejaron y cuya protección depende, por ahora, únicamente de su entorno familiar.

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