El uso de los pagos electrónicos continuó expandiéndose con fuerza en la República Dominicana durante 2025, consolidando un cambio estructural en la forma en que circula el dinero y se realizan las transacciones en la economía. El sistema de pago y liquidación procesó el año pasado más de 43.9 millones de operaciones en pesos dominicanos, lo que representa un crecimiento interanual de 28.3 % frente a 2024.
En términos de valor, estas operaciones alcanzaron los 66,733.7 millones de pesos, con un aumento de 14.2 %, confirmando el papel del sistema de liquidación en tiempo real como columna vertebral de los pagos en la economía dominicana.
Este crecimiento ocurre en un contexto de mayor uso de canales digitales, expansión de los servicios financieros y progresiva sustitución del efectivo por instrumentos electrónicos en la vida cotidiana de empresas y ciudadanos.
Más operaciones en dólares, pero por menor monto
Las transacciones en dólares mostraron un comportamiento mixto. La cantidad de operaciones aumentó 20.2 %, hasta superar los dos millones, pero el valor total liquidado se redujo 12.6 %, situándose en 220,900 millones de dólares.
Esta caída se explica por una menor actividad en operaciones interbancarias, cambiarias y del mercado de valores, sin que ello implique una reducción en el uso del sistema.
En euros, por el contrario, se registró un crecimiento notable tanto en volumen como en valor, consolidando gradualmente esta moneda dentro del sistema de pagos.
Fuerte impulso de los pagos regionales
Los pagos transfronterizos entre República Dominicana y los países de Centroamérica también mostraron un dinamismo significativo. El número de operaciones creció cerca de 47 % y los montos transferidos aumentaron más de 26 %, confirmando la consolidación de este mecanismo como una plataforma regional para el movimiento de fondos.
Pagos al Instante, el gran motor del cambio
Uno de los principales impulsores del crecimiento de los pagos electrónicos fue el servicio de Pagos al Instante, que permite transferencias inmediatas en pesos, dólares y euros. En 2025 se realizaron más de 43.3 millones de operaciones a través de este mecanismo, un aumento de 29.4 % respecto al año anterior.
El avance de este servicio refleja la preferencia de los usuarios por las transferencias inmediatas, disponibles en horarios extendidos y con acreditación casi instantánea.
Las tarjetas dominan, los cheques retroceden
Los instrumentos de pago de bajo valor —tarjetas, transferencias automáticas, cheques, pagos móviles y subagentes bancarios— movieron en conjunto cerca de 1,689.5 mil millones de pesos, con un crecimiento interanual de 11.7 %.
Las tarjetas de pago siguieron siendo el principal medio utilizado, concentrando casi dos tercios del valor total de estas operaciones, impulsadas por su comodidad y amplia aceptación en comercios. Les siguieron las transferencias automáticas, asociadas principalmente al pago domiciliado de facturas y préstamos.
En contraste, el uso de cheques continuó disminuyendo, confirmando una tendencia sostenida hacia su pérdida de relevancia como instrumento de pago.
Explosión de los subagentes bancarios
Uno de los cambios más llamativos del año fue el fuerte aumento de las operaciones realizadas a través de subagentes bancarios, impulsadas por la incorporación de plataformas de pago de facturas y recargas electrónicas a este esquema, ampliando el acceso a servicios financieros en zonas con menor presencia de sucursales bancarias.
Más competencia y pagos 24/7
El sistema de pagos se encamina ahora hacia una nueva etapa de modernización, con la introducción de una plataforma que permitirá realizar pagos domésticos y transfronterizos las 24 horas del día, los siete días de la semana, con acreditación en segundos.
Un cambio de época en la forma de pagar
Aunque el efectivo sigue presente en la economía, los datos confirman que los dominicanos utilizan cada vez más los medios electrónicos para pagar bienes y servicios. El sistema de pagos se consolida así como una infraestructura clave para la eficiencia del sistema financiero y para el funcionamiento cotidiano de la economía.