A partir de hoy, más de 5,500 efectivos internacionales comenzarán a desplegarse en Haití como parte de una nueva misión respaldada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el objetivo de enfrentar el aumento de la violencia de las pandillas que mantiene en crisis la seguridad del país.
La Fuerza de Represión de las Pandillas (FRG), que sustituirá a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), contará con militares y policías de distintos países y tendrá un mandato inicial de 12 meses. El canciller dominicano, Roberto Álvarez, había adelantado que uno de los primeros contingentes estará integrado por tropas de Chad.
La nueva misión llega en un contexto crítico. Solo en 2025, más de 5,900 personas murieron y otras 2,700 resultaron heridas en hechos violentos vinculados a bandas armadas, según datos de la ONU. Además, al menos 70 personas fallecieron en una reciente masacre ocurrida el pasado fin de semana.
Las bandas controlan gran parte de Puerto Príncipe y han extendido su influencia a otras zonas del país, generando desplazamientos masivos y una grave crisis humanitaria. Ante este escenario, la comunidad internacional busca reforzar la capacidad del Estado haitiano para recuperar el control del territorio.
Sin embargo, el despliegue ha generado escepticismo en sectores de la población haitiana, que cuestionan la efectividad de misiones anteriores y temen que los resultados sean limitados.
Pese a las dudas, la misión es considerada clave para restablecer la seguridad y permitir la celebración de elecciones generales previstas para este año, en un país que no celebra comicios desde 2016.
