Lo que se comercializa ilegalmente como “retatrutida” en República Dominicana podría no ser más que sorbitol y agua potencialmente contaminada, según revelaron análisis realizados por los laboratorios de la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps).
La investigación surge en medio del auge de las llamadas “inyecciones para adelgazar”, un mercado informal que ha crecido aceleradamente en redes sociales y plataformas digitales, donde influencers, entrenadores y vendedores sin formación médica promueven sustancias para pérdida de peso sin controles sanitarios ni supervisión profesional.
Además de productos como Ozempic y Mounjaro, otra sustancia que comenzó a circular en el país es la retatrutida, un compuesto que todavía permanece en fase de investigación y que no ha sido aprobado ni por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ni por la Agencia Europea de Medicamentos.
Como parte de la investigación periodística, fueron adquiridos de manera clandestina dos frascos vendidos como retatrutida a través de una página web dedicada a comercializar péptidos y productos para adelgazar. Los vendedores no solicitaron receta médica, historial clínico ni análisis previos.
Según la oferta realizada vía WhatsApp, el producto era vendido en presentaciones de 5 y 10 miligramos, acompañado de un frasco de supuesta agua bacteriostática para reconstituir el polvo antes de su aplicación mediante inyección subcutánea.
Al momento de la compra, los vendedores entregaron un frasco con un polvo blanco y otro con un líquido transparente. En la factura, sin embargo, incluyeron una advertencia que decía: “Solo para investigación. No apto para consumo humano”, aparentemente para deslindarse de responsabilidad sanitaria.
Las muestras fueron entregadas posteriormente a Digemaps, donde se realizó un análisis mediante espectroscopía Raman portátil utilizando un equipo Thermo Scientific TruDefender FTX, tecnología empleada para la identificación rápida y comparativa de sustancias.
Los resultados preliminares revelaron que, en lugar de detectar un péptido complejo compatible con retatrutida, se identificó una “compatibilidad espectral presuntiva con perfiles asociados a D-Sorbitol”, una sustancia utilizada comúnmente como excipiente farmacéutico, humectante o laxante suave.
El farmacéutico José Rafael Cerda explicó que el sorbitol no es un medicamento para obesidad ni un péptido complejo como la retatrutida.
“El fabricante no lo declara y la detección obtenida tampoco coincide con los valores aceptados”, advirtió el especialista.
Sobre el líquido vendido como agua bacteriostática, Digemaps indicó que preliminarmente parecía ser agua, aunque alertó sobre el riesgo de contaminación con bacterias como Escherichia coli, Pseudomonas, Klebsiella o Staphylococcus, además de hongos y levaduras.
El informe advierte que el uso de sustancias inyectables sin controles sanitarios puede provocar infecciones sistémicas, sepsis, abscesos, reacciones tóxicas y otras complicaciones potencialmente fatales.
“Están jugando con la salud de los pacientes”, afirmó Cerda al cuestionar la venta de productos sin certificaciones ni controles de calidad.
Otro de los hallazgos señalados como alarmantes es la ausencia total de trazabilidad del producto. Los frascos no contenían nombre del fabricante, lote, concentración, fecha de vencimiento, país de origen ni registro sanitario.
“Los medicamentos ordinarios que les falta información son retirados del mercado. Este llegó sin siquiera tener nombre en el frasco”, sostuvo el especialista.
Digemaps concluyó que los resultados “no permiten establecer autenticidad ni correspondencia confirmatoria con un medicamento legítimamente fabricado”, por lo que recomendaron evitar adquirir este tipo de sustancias en el mercado informal.
Especialistas insisten en que las personas podrían estar inyectándose sustancias desconocidas y potencialmente contaminadas bajo la falsa promesa de pérdida rápida de peso, poniendo su salud en manos del mercado negro
