Close up view of female hands holding sea-green ribbon. Ovarian cancer and gynecological disorders concept

Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha dedicada a crear conciencia sobre una de las enfermedades ginecológicas con mayor tasa de mortalidad en el mundo. Especialistas y organismos internacionales advierten que la detección temprana sigue siendo el principal desafío, debido a que sus síntomas iniciales suelen confundirse con problemas digestivos, urinarios u hormonales.

Según la American Cancer Society, la mayoría de los casos se diagnostican en etapas avanzadas, cuando el tumor ya se ha expandido fuera de los ovarios y las posibilidades de tratamiento curativo disminuyen considerablemente. Esta situación se debe, en gran medida, a la falta de síntomas específicos en las primeras fases de la enfermedad.

Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) indican que en Argentina se registran aproximadamente 2,200 nuevos casos al año. A nivel global, el cáncer de ovario continúa siendo la principal causa de muerte por tumores ginecológicos, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

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¿Qué es el cáncer de ovario?

El cáncer de ovario es un grupo de enfermedades oncológicas que se originan en los ovarios, órganos encargados de producir óvulos y hormonas femeninas. La mayoría de los casos se desarrolla en las células epiteliales, aunque existen otros subtipos menos frecuentes.

El riesgo aumenta principalmente en mujeres posmenopáusicas y en aquellas con antecedentes familiares de cáncer de ovario o de mama. Además, investigaciones recientes sostienen que muchos de estos tumores podrían originarse en las trompas de Falopio y no únicamente en el ovario, lo que ha modificado las estrategias preventivas y quirúrgicas.

El jefe del Servicio de Ginecología y Mastología del hospital Alemán, Federico Bianchi, explicó que los avances en genética y medicina personalizada han permitido incorporar terapias dirigidas, como los inhibidores PARP, especialmente eficaces en tumores asociados a alteraciones genéticas.

Síntomas más frecuentes

La Clínica Universidad de Navarra explicó que los síntomas suelen confundirse con trastornos digestivos o de vejiga, especialmente cuando son persistentes.

Entre las señales de alerta más comunes se encuentran:

  • Distensión o hinchazón abdominal
  • Dolor pélvico o abdominal persistente
  • Sensación de saciedad rápida al comer
  • Necesidad urgente o frecuente de orinar
  • Cambios en los hábitos intestinales
  • Alteraciones menstruales o sangrado postmenopáusico
  • Dolor durante las relaciones sexuales

La American Cancer Society recomienda acudir al médico cuando estos síntomas aparecen de forma repetida, progresiva y se mantienen durante varias semanas.

Principales factores de riesgo

Diversos estudios identifican varios factores que aumentan la probabilidad de desarrollar cáncer de ovario. Entre ellos figuran:

  • Edad avanzada, especialmente después de la menopausia
  • Antecedentes familiares de cáncer de ovario o mama
  • Mutaciones genéticas hereditarias como BRCA1, BRCA2, BRIP1, RAD51C y RAD51D
  • Síndrome de Lynch
  • Antecedentes de otros tumores ginecológicos
  • Obesidad y endometriosis
  • No haber tenido embarazos
  • Síndrome de ovario poliquístico
  • Ovulación incesante

El CDC advierte que ciertas mutaciones genéticas pueden incrementar significativamente el riesgo de padecer la enfermedad, por lo que las pruebas genéticas son recomendadas en mujeres con antecedentes familiares relevantes.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico del cáncer de ovario combina exploración clínica y estudios complementarios. Según la Clínica Universidad de Navarra, el proceso puede incluir:

  • Examen físico y ginecológico
  • Ecografía transvaginal
  • Tomografía computarizada (TAC)
  • Resonancia magnética o PET-CT
  • Análisis de sangre para marcadores tumorales como CA-125
  • Biopsia para determinar el tipo y extensión del tumor

En algunos casos también se realiza laparoscopia para obtener muestras y clasificar el estadio de la enfermedad.

Los especialistas advierten que, a diferencia de otros tipos de cáncer, todavía no existe un método de cribado eficaz para detectar el cáncer de ovario en fases iniciales dentro de la población general.

¿Se puede prevenir?

Aunque no existe una forma segura de prevenir el cáncer de ovario, algunos hábitos podrían ayudar a reducir el riesgo. La Mayo Clinic señala que mantener una alimentación saludable, no fumar, realizar actividad física y controlar el peso favorecen la salud general.

Asimismo, algunos factores reproductivos, como el embarazo, la lactancia y el uso prolongado de anticonceptivos orales en determinados contextos, se han asociado con una reducción del riesgo, aunque deben evaluarse de manera individual junto al médico tratante.

La importancia del seguimiento médico

El seguimiento médico después del tratamiento es fundamental para detectar recurrencias y controlar posibles efectos secundarios a largo plazo.

La American Cancer Society indicó que las pacientes deben mantener controles periódicos durante años, incluyendo exámenes físicos, pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Además, el acompañamiento multidisciplinario y el apoyo emocional son claves para mejorar la calidad de vida de las mujeres diagnosticadas con esta enfermedad.

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