El detonante fue un ensayo de Dario Amodei, presidente ejecutivo de Anthropic, en el que pidió moderar el avance
Wall Street cerró ayer con pérdidas, arrastradas por una fuerte caída de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, después de que ejecutivos de las principales compañías del sector reclamaran reducir el ritmo de desarrollo de los modelos más avanzados ante el riesgo de que escapen al control humano.
El detonante fue un ensayo de Dario Amodei, presidente ejecutivo de Anthropic, en el que pidió moderar el avance de los modelos de frontera para permitir que los mecanismos de seguridad puedan ponerse al día. Amodei advirtió que agentes autónomos de inteligencia artificial podrían estar en condiciones de controlar amplias partes de internet, en un plazo de seis a doce meses.
Sam Altman, presidente ejecutivo de OpenAI, respaldó la propuesta y anunció que su empresa permitirá evaluaciones independientes de sus modelos más potentes. Elon Musk, fundador de xAI, también apoyó públicamente a Amodei. Las advertencias adquirieron mayor gravedad tras la renuncia de un investigador de Anthropic, quien sostuvo que los propios desarrolladores creen que la tecnología podría representar una amenaza extrema antes de finalizar la década.
La controversia golpeó a unas acciones cuyas valoraciones descansan en la expectativa de inversiones multimillonarias en chips, centros de datos, electricidad y servicios digitales. La posibilidad de una pausa, aunque sea limitada, obligó a los inversionistas a reconsiderar las previsiones de crecimiento que han sostenido el auge bursátil desde 2022.
- El índice S&P 500 retrocedió un 0.48 % y terminó en 7,619.98 puntos, mientras el Nasdaq, de elevada composición tecnológica, perdió un 0.56 %, hasta 26,186.41. El promedio industrial Dow Jones bajó un 0.29 % y cerró en 52,421.20 puntos, de acuerdo con los resultados recopilados por Reuters y AP.
Las acciones de Nvidia cayeron un 3.4 %, mientras otras fabricantes de semiconductores, entre ellas AMD, Broadcom, Micron, Intel y Marvell, sufrieron pérdidas todavía mayores. El índice de semiconductores de Filadelfia se desplomó un 5.9 %. En Japón, SoftBank, uno de los grandes inversionistas mundiales en inteligencia artificial, perdió un 10.7 %.
Trump: «Quien gane en inteligencia artificial, gana»
El presidente Donald Trump rechazó las preocupaciones. Afirmó que Estados Unidos aventaja a China y que cualquier desaceleración pondría en peligro esa posición. «Quien gane en inteligencia artificial, gana», declaró, al considerar exageradas las advertencias y atribuirlas a «fuerzas negativas». Trump sostuvo que pueden establecerse salvaguardas sin frenar la competencia tecnológica.
China también reaccionó negativamente, aunque desde una perspectiva distinta. El portavoz de la Cancillería, Guo Jiakun, calificó de alarmistas las advertencias sobre el avance chino y afirmó que la confrontación perjudica la gobernanza mundial de la inteligencia artificial. Pekín cuestionó especialmente la recomendación de Amodei de mantener las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y equipos de fabricación.
Temores sobre la IA
Uno de los principales temores es que los sistemas de inteligencia artificial alcancen una capacidad de razonamiento superior a la humana en numerosos campos y comiencen a mejorar su propio funcionamiento con una intervención cada vez menor de sus creadores. Esa denominada superinteligencia podría ejecutar tareas complejas, diseñar programas, identificar vulnerabilidades informáticas, producir agentes biológicos o manipular grandes volúmenes de información a una velocidad imposible para cualquier persona. El peligro no reside necesariamente en que la máquina adquiera conciencia, sino en que persiga objetivos mal definidos mediante acciones imprevistas y difíciles de detener.
Los especialistas también advierten sobre riesgos más inmediatos: sustitución masiva de empleos, campañas de desinformación casi indistinguibles de la realidad, vigilancia automatizada, armas autónomas y concentración de poder en gobiernos o compañías que controlen los modelos más avanzados. Si una inteligencia superior pudiera copiarse, operar simultáneamente en miles de sistemas y actuar en internet sin supervisión efectiva, desconectarla resultaría extremadamente complicado. Los defensores de moderar el desarrollo sostienen que la regulación, las evaluaciones externas y los mecanismos de control avanzan mucho más lentamente que la tecnología.
A la inquietud tecnológica se sumaron las presiones económicas. El rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años superó brevemente el 5 %, su nivel más alto desde 2023, ante las expectativas de que la Reserva Federal eleve esta semana las tasas de interés. El petróleo Brent cerró en 105.68 dólares por barril debido a las tensiones en Oriente Medio.
La sesión mostró así la vulnerabilidad de los mercados ante una industria que, además de impulsar sus recientes récords, se encuentra atrapada entre advertencias existenciales, intereses empresariales y la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China.
