Jesús se levanta temprano, como siempre, y por un instante olvida que la mecedora frente a la suya está vacía. Durante 31 años, su primer ritual del día fue compartir café con su esposa, Níquida Espinoza Reyes. Aunque muchos le dicen que intente olvidarla, él sabe que eso es imposible.
Hace dos años, Níquida había regresado de España, a pocos días de cumplir 55 años. La mañana del 1 de agosto de 2025 se despidieron con besos y una frase que hoy resuena en su memoria: «Ve con Dios todo el tiempo».
Ese día, mientras trabajaba, Jesús intentó llamarla sin éxito. La falta de respuesta lo inquietó, aunque trató de continuar con su rutina. Más tarde escuchó sobre un accidente cerca del kilómetro cinco de la autopista 6 de Noviembre, sin imaginar que esa noticia cambiaría su vida.
Horas después, al ver un video del accidente, un detalle lo estremeció: reconoció un pie y unos tenis que le parecieron de ella. En el hospital le dijeron que no había heridos, pero poco después le pidieron acudir a donde estaba el cuerpo, donde recibió la confirmación que lo derrumbó. Níquida había muerto junto con otras cuatro personas cuando un camión impactó violentamente la motocicleta en la que viajaba mientras esperaba para cruzar.
1999: el nacimiento de una promesa
Lo que en 1999 fue inaugurado como una vía de progreso para agilizar el transporte y descongestionar la entrada a San Cristóbal, se ha transformado en un escenario de luto constante.
La autopista 6 de Noviembre no es hoy solo una vía de comunicación, sino un corredor de tragedia, donde las estadísticas de siniestros compiten con la velocidad de los vehículos que la transitan.
Los datos hablan
Los números revelan un patrón de siniestralidad concentrado en más de una docena de puntos críticos en la autopista, lo que la ha llevado al ranking de los corredores más peligrosos del país.
Entre 2020 y 2024, la vía registró 169 accidentes, con 203 fallecidos y 413 heridos, según cifras del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant). El 2024 fue el año más crítico: 61 accidentes y 78 muertes.
En cuanto a la distribución geográfica, entre 2018 y 2025 San Cristóbal fue una de las provincias con mayor incidencia de muertes por accidentes.
«No hay régimen de consecuencia»
El dirigente comunitario Elvis Rodríguez, describe la situación en la autopista como una «carnicería humana» que las autoridades han ignorado pese a los constantes pedidos de auxilio. A su juicio, la construcción de un puente peatonal y la rehabilitación de la carretera Sánchez vieja como vía alterna son soluciones que podrían reducir la mortalidad en la zona.
Desde la perspectiva de Kenia González, CEO de Mujeres en la Vía, los datos de esta carretera no apuntan principalmente a fallas de infraestructura, sino a un vacío en la aplicación de la Ley 6317 de movilidad, tránsito y transporte terrestre: «No hay un régimen de consecuencia; la ley está ahí, pero no se cumple«.
Explica que, sin sanciones efectivas, conductas como el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, la imprudencia al volante y el uso de vehículos en mal estado se normalizan, incluso en tramos identificados como críticos.
González sostiene que una multa no duele si no hay consecuencias reales: «¿Cómo va a ser que una persona cruce el semáforo en rojo y le van a poner una multa de 1,600 pesos? ¿No le duele eso?».
Indica que la ausencia de control, sumada a la concentración de puntos de alto riesgo, crea un escenario donde los accidentes dejan de ser hechos aislados y se convierten en tragedias anunciadas.
Los anillos de boda que Lorianny nunca compró
El 4 de abril de 2025, la vida de Lorianny Javier cambió para siempre. Su pareja, Jairo Sánchez, de 35 años, salió alrededor de las 2 de la tarde rumbo a su trabajo, sin imaginar que no regresaría. Minutos después, mientras almorzaba cerca de la autopista, Lorianny presenció el accidente en el que Jairo fue atropellado al intentar cruzar la vía.
Desde entonces, el dolor la acompaña mientras enfrenta sola la crianza de sus tres hijos. Lo recuerda como un padre dedicado a su familia, y vive con la ausencia de los planes que compartían, como casarse ese mismo año.
El observatorio del Intrant indica que los accidentes en la autopista 6 de Noviembre se concentran durante las jornadas laborales y en los desplazamientos de retorno a casa: entre las 6:00 y las 11:59 de la mañana, y de las 12:00 del mediodía a las 5:59 de la tarde. En horario nocturno, de 6:00 a 11:59 de la noche, el riesgo también se mantiene elevado.
De acuerdo con los datos del Opsevi, las colisiones entre dos o más vehículos son los más frecuentes en la referida autopista. Les siguen los atropellos a peatones y los deslizamientos. También predominan casos de choques contra obstáculos fijos y accidentes de un solo vehículo sin colisión.
El 24 de enero a las 6:00 de la mañana, Marcial Martínez, un vigilante de 63 años, murió impactado por un motorista mientras intentaba cruzar a pie el tramo de La Cruz para llegar a su trabajo.
No regresó
A doña Casilla Acevedo ya casi no le quedan palabras para hablar de esa autopista. En menos de dos años ha enterrado a dos hijos. El más reciente, Ricardo Moya, de 46 años, murió hace un mes y medio en el cruce La Preventiva, en Najayo Arriba. El día del accidente salió temprano, como siempre, tras llevar unos pasajeros y regresar a casa para preparar a su hija para la escuela, pero nunca llegó.
Para el arquitecto y urbanista Jesús Mayobanex Suazo, el problema «no es un error de diseño, sino un tema de uso». Explica que la autopista fue concebida para tránsito rápido, pero con el tiempo ha pasado de ser una vía interurbana a funcionar como una vía metropolitana, sin haber sido adaptada para ese cambio.
El crecimiento de comunidades a ambos lados, sin una planificación vial paralela, ha generado una dinámica donde conviven peatones, motoristas, transporte público y vehículos pesados en un mismo espacio de alta velocidad. En ese contexto, advierte, cada cruce informal se convierte en un punto potencial de accidente.
Sobrevivir también deja marcas
Durante el período analizado, solo en 2023 se contabilizaron 180 heridos, lo que lo convierte en el año con mayor número de personas lesionadas.
Entre ellos está Roberto Badio, un motorista que sobrevivió hace tres años a un accidente en el cruce de Engombe, en Santo Domingo Oeste, cuando una camioneta lo impactó mientras intentaba cruzar la vía. El conductor huyó, dejándolo herido en el pavimento.
El choque le provocó una fractura en el brazo que requirió cirugía, y desde entonces tiene placas metálicas como secuela de aquel hecho que casi le cuesta la vida.
Falta de iluminación, señalización y educación vial
Alexander Feliz cuenta que sufrió un accidente en el kilómetro cinco debido a la oscuridad de la vía y la falta de visibilidad, lo que provocó que otro conductor no detectara su vehículo a tiempo. Aunque no hubo heridos, sí se registraron daños materiales importantes.
A partir de esa experiencia, advierte que el cruce de Cambita es un punto crítico por la ausencia de señalización, poca iluminación y exceso de velocidad sin control.
El arquitecto Mayobanex advierte que las soluciones aisladas, como la construcción de puentes peatonales, no son suficientes si no se acompañan de control y educación. «Tan solo un 14 % de las personas utiliza los puentes peatonales», señala.
El experto advierte de forma directa que la autopista tiene poca iluminación, lo que reduce la visibilidad y aumenta el riesgo, sobre todo de noche.
Señala que esto, junto al crecimiento del parque vehicular —con más del 50% de motores—, incrementa la vulnerabilidad. «El problema no es la autopista, es la imprudencia«, afirma.
Las soluciones
Frente a este escenario, el experto Mayobanex insiste en la necesidad de un régimen de consecuencias real:
·Ir más allá de la multa económica, incorporando sanciones como la suspensión de licencias, la incautación de vehículos y la tipificación de conductas temerarias, como el exceso de velocidad o la conducción bajo los efectos del alcohol, como faltas graves con implicaciones penales.
·Educación vial permanente, no como operativos de temporada, sino un programa sostenido que promueva el respeto a las leyes y el uso adecuado de la infraestructura.
·Implementar medidas de control y alerta que ya han demostrado efectividad en otros contextos: mejorar la iluminación de la vía, presencia de agentes de tránsito, instalar radares fijos de velocidad y utilizar reductores que adviertan la proximidad de cruces peligrosos.
Los reductores funcionan, pero «se los roban»
El dolor de Clotilde Castro sigue intacto tras la muerte de su hija, Massiel Aybar, de 26 años, quien fue atropellada el 6 de septiembre en el cruce de Quita Sueño. Era estudiante de enfermería. En el mismo hecho murió Bienvenido Heredia.
Clotilde pide la culminación del puente peatonal para evitar más tragedias, mientras que el chofer Eimer Santana advierte que los vehículos circulan a alta velocidad y urge mayor supervisión de tránsito.
Dice que, aunque se han colocado reductores de velocidad, muchos han sido «robados«, lo que permite que el peligro persista.
La radiografía de los tramos
- Comunidad Doña Ana: el cierre de cruces sin alternativas seguras genera preocupación. Eric de Jesús cuestiona la medida y plantea que se necesitan soluciones como un puente peatonal o un túnel para que las personas puedan cruzar.
- El Carril de Haina: el puente peatonal motorizado de El Carril de Haina es la prueba de que la infraestructura salva vidas, aunque persisten retos de conducta. Bienvenido Campusano asegura que la situación «ha mejorado, porque los motoristas se suben y bajan por el peatonal».
- Hatillo: en el tramo comprendido entre los sectores San Miguel, Hatillo y Doña Chucha, el comunitarios Marino Toledo sostiene que la única solución son los elevados para separar los flujos de tránsito y evitar choques.
- Los Molinas y Semilla: estos cruces que conectan comunidades como Los Molinas, 5 de Abril, Villa Fundación, Puerto Rico, Semilla, Moscú, Sabana Toro, entre otros.
Evaristo Reyes Morales, con 15 años observando el cruce Los Molinas, alerta que los accidentes son constantes y propone cerrar el paso, advirtiendo además que los puentes existentes no siempre se usan y hace un llamado a la educación vial.
En Semilla, el motorista Alexis Cárdenas critica el puente actual y sugiere construir uno elevado, como en el kilómetro 12, para separar el tránsito hacia el sur de la vida comunitaria.
- En Yaguate convergen varias comunidades: Najayo al Medio, La Roca, La Loma, Los Mateos, Los Palos, La Cabilma y Moja Cazabe, entre otras, obligadas a interactuar diariamente con la vía de alta velocidad.
Desde la visión del ciudadano Obispo Martínez, el aumento del parque vehicular ha agravado la situación. Aunque considera necesarios algunos cierres, advierte que sin alternativas seguras las personas seguirán cruzando, aunque sea peligroso.
Afirma que la solución requiere medidas integrales: mejor iluminación, control de velocidad, estudios técnicos y la construcción de pasos seguros.
Los expertos Mayobanex Suazo y Kenia González, afirman que la solución requiere un enfoque integral: reorganización de cruces basada en estudios técnicos, mejora del alumbrado, control estricto de la velocidad y presencia constante de agentes de tránsito que garanticen el cumplimiento de la ley, acompañados de educación vial y un régimen de consecuencias efectivo.

