Los resultados de PISA 2025 vuelven a colocar sobre la mesa uno de los principales desafíos de la educación dominicana: garantizar que los estudiantes no solo tengan acceso a la escuela, sino que reciban de manera efectiva el tiempo de docencia necesario para mejorar sus aprendizajes.
Frente a ese desafío el Ministerio de Educación ha informado que el cumplimiento del calendario y del horario escolar está entre sus prioridades, impulsando medidas dirigidas a proteger las horas de clase y recuperar aquellas que puedan perderse durante el año lectivo.
Entre esas medidas figura la incorporación de un banco de tiempo equivalente a dos semanas en el Calendario Escolar 2026-2027, aprobado por el Consejo Nacional de Educación (CNE), precisamente para recuperar días de docencia que pudieran perderse por situaciones imprevistas y garantizar mayor tiempo efectivo de aprendizaje.
El esfuerzo adquiere especial relevancia a la luz de los datos divulgados con PISA 2025, que indican que los estudiantes dominicanos perdieron en promedio 18.9 días de clases durante el año escolar 2024-2025.
La asistencia también aparece vinculada al desempeño académico. Los resultados muestran diferencias en el rendimiento entre los estudiantes que asisten regularmente a clases y aquellos que acumulan ausencias, un elemento especialmente importante para República Dominicana, donde persiste el desafío de elevar los niveles de aprendizaje.
Sin embargo, el propósito de proteger el calendario escolar enfrenta obstáculos. Las constantes interrupciones, paralizaciones y reducciones del horario de clases impulsadas por la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) terminan afectando el tiempo efectivo de aprendizaje y dificultando el cumplimiento íntegro del calendario.
La situación ha vuelto a quedar de manifiesto al inicio del año escolar 2026-2027, cuando se han producido acciones gremiales que reducen las horas de docencia, precisamente en momentos en que los resultados internacionales vuelven a advertir sobre la necesidad de aumentar y aprovechar mejor el tiempo que los estudiantes permanecen en las aulas.
Las reivindicaciones laborales forman parte del ejercicio legítimo de las organizaciones sindicales. El problema surge cuando el mecanismo utilizado para reclamarlas implica sacar a los estudiantes de las aulas o reducir su jornada escolar, trasladando al proceso de aprendizaje el costo de las diferencias entre adultos.
PISA 2025 muestra, al mismo tiempo, señales positivas para República Dominicana. El país registra avances respecto a 2018, particularmente en Ciencias, además de mejoras vinculadas a equidad y acceso.
No obstante, los resultados también confirman que todavía existe una distancia considerable respecto de los niveles de desempeño que necesita alcanzar el sistema educativo.
Ese escenario explica que la actual gestión haya colocado la mejora de los aprendizajes como centro de su agenda y que el cumplimiento del calendario escolar forme parte de esa estrategia.
