La Revolución del 24 de abril de 1965 en la República Dominicana marcó un antes y un después en la historia del país, al convertirse en una lucha por restaurar la democracia tras el derrocamiento de Juan Bosch. Bosch había sido el primer presidente elegido democráticamente después de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, con un gobierno que impulsó reformas sociales, derechos civiles y una Constitución considerada una de las más avanzadas de la época.

El conflicto estalló cuando militares y civiles, conocidos como constitucionalistas, se levantaron para exigir el regreso de Bosch y la restitución de la Constitución de 1963. El levantamiento inició el 24 de abril en Santo Domingo y rápidamente escaló a una guerra civil.

De un lado estaban los constitucionalistas, liderados por Francisco Caamaño; del otro, los sectores militares conservadores o “leales”, vinculados al gobierno del triunvirato encabezado por Donald Reid Cabral y apoyados por figuras como Elías Wessin y Wessin.

En medio del conflicto, Estados Unidos intervino militarmente con miles de soldados, alegando evitar la expansión del comunismo en el Caribe en el contexto de la Guerra Fría. Posteriormente, la situación derivó en una misión internacional respaldada por la Organización de los Estados Americanos.

La guerra se extendió hasta el 3 de septiembre de 1965, cuando un acuerdo político permitió la instalación de un gobierno provisional encabezado por Héctor García-Godoy.

El proceso culminó con elecciones en 1966, en las que resultó electo Joaquín Balaguer, consolidando el triunfo político de los sectores conservadores. Sin embargo, la Revolución de Abril dejó una huella profunda en la identidad nacional y convirtió a Caamaño en un símbolo de la lucha por la soberanía, la democracia y la justicia social en República Dominicana.

Por admin

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *