El 14 de julio de 2002, a la edad de 96 años, Joaquín Balaguer fallecería en su casa fruto de una insuficiencia cardiaca.
Aun acercándose a los 100 años de edad, Balaguer continuaba siendo el líder indiscutible del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y tan reciente como en las elecciones presidenciales del 2000 consolidó al partido rojo como tercera fuerza política al alcanzar un 24.60%, quedando solo un 0.34 detrás de Danilo Medina y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Esos comicios del 2000 fue la última demostración de poder de Balaguer tanto dentro del reformismo como en el ámbito político nacional; entre 1966 y ese año 2000, el seis veces presidente de la República fue el candidato de parte del Partido Reformista en todas las elecciones realizadas en ese periodo (1966, 1970, 1974, 1978, 1982, 1986, 1990, 1994 y 2000), a excepción del torneo de 1996.
¿CÓMO SE CONVIRTIÓ EN EL LÍDER REFORMISTA?
El hijo de Joaquín Balaguer Lespier y Carmen Cecilia Ricardo comenzó su carrera política dentro del entonces Partido Dominicano y bajo el manto del dictador Rafael Leónidas Trujillo. Durante los 30 años del régimen, el nacido en el primer día de septiembre de 1906 en Santiago de los Caballeros ocupó varios puestos dentro del gabinete gubernamental, llegando, incluso, a “ocupar” el título de Presidente de la República en 1960 como uno de los jefes de Estado que eran “puestos” por el dictador en búsqueda de “legitimar” su régimen.

Tras la muerte del tirano en mayo de 1961, al igual que la gran mayoría de los rostros que acompañaron al “jefe”, el mismo fue exiliado hacia los Estados Unidos.
Balaguer retornaría al país justo después de que culminara la intervención norteamericana y el país preparándose para las elecciones presidenciales de 1966, el mismo fue postulado como se enfrentaría a Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), quien ganó los comicios de 1962 pero fue derrocado solo meses después.
LOS 12 AÑOS
Tanto Bosch como los dirigentes del PRD alegaron recibir “constantes amenazas”, por lo que su campaña electoral se vio reducida a alocuciones y discursos radiales su campaña electoral por las “constantes amenazas”.
Con esas circunstancias, Balaguer y los reformistas ganaron las elecciones el 57.66% de los votos a su favor contra un 39.04% obtenido por Bosch.
En esos primeros cuatro, de los denominados 12 años, las denuncias de represión y persecución política contra los adversarios de Balaguer se comenzaron a acentuar y debido a esto, Bosch decidió que ni él ni el PRD participarían en las elecciones de 1970, debido a que “no existían las condiciones de llevar a cabo unas elecciones democráticas”.

La oposición a los reformistas vino de la mano de Francisco Lora, quien a pesar de ser el vicepresidente de Balaguer durante ese primer mandato se postuló como el candidato presidencial del Movimiento de Integración Democrática (MIDA), partido fundado por él tras “descontentos” con los reformistas y el propio Presidente de la República.
En esas elecciones presidenciales, Balaguer y los colorados volverían a ganar la Presidencia de la República con 57.11% de los votos dejando en un lejano segundo lugar a Lora y el MIDA, quienes apenas alcanzaron un 20.37% de los sufragios emitidos.
Durante el siguiente cuatreño, mientras desde el Gobierno se “enfocaban” en impulsar leyes para una reforma agraria y otra para estimular el desarrollo de la industria y fortalecimiento de las zonas francas, las denuncias de represión, violación de derechos se continuaron acentuando llegando al punto de que para las elecciones de 1974, la coalición de partidos que buscaba integrar el denominado “Acuerdo de Santiago”, entre ellos el PRD, el Partido Quisqueyano Demócrata Cristiano (PQDC), un naciente PLD y otro, se abstuvo de participar citando que “no existían las condiciones democráticas necesarias”, según los reportes periodísticos de la época.

Las circunstancias dieron como resultado que Balaguer y los reformistas alcanzaran un 84.67%, siendo el máximo alcanzado por un candidato presidencial desde la caída de la dictadura de Trujillo a la fecha. Su único contrincante fue Luis Homero Lajara Burgos, del Partido Demócrata Popular (PDP).
EL FIN DE LOS 12 AÑOS
La primera derrota electoral de Balaguer llegaría en 1978 de la mano de Antonio Guzmán Fernández y el PRD. Guzmán Fernández sacó un 52.36% de los votos emitidos, mientras que el entonces saliente mandatario saldría con un segundo lugar y un 42.96%.

El PRD continuaría su buen ritmo, a pesar del suicidio de Guzmán Fernández y Salvador Jorge Blanco derrotaría también a un Balaguer que quedó terminó con un 39.20%, frente a un 46.70% del partido blanco.
10 AÑOS MÁS
Aprovechando la división del PRD en varias facciones, y el rechazo a la gestión de Gobierno de Jorge Blanco, los dominicanos volverían a elegir a Balaguer quien en unas cerradas elecciones terminó con 41.55% a su favor frente a un 39.49% obtenido por Jacobo Majluta y los perredeistas.

Con su retorno a la cabeza del Poder Ejecutivo, las denuncias de abuso de poder volvieron a aparecer.
Para las elecciones de 1990, a las cuales Balaguer se volvería a presentar como el candidato presidencial de los reformistas, los reportes periodísticos de la época indicaban que Bosch, quien se presentó como candidato presidencial del PLD denunció, señaló que se realizó un “fraude colosal” en su contra. Los reformistas alcanzaron un 35.05%, mientras que Bosch se quedó con un 33.79%, una distancia de solo 25,000 votos entre ambos.
Con el país aun resistiendo los efectos de la crisis postelectoral, la República Dominicana se preparaba para las elecciones presidenciales de 1994 en donde un PRD encabezado por Peña Gómez eran los “favoritos” para ganar.
Sin embargo, los resultados finales arrojaron otra cerrada victoria para Balaguer con un 42.29 % y 1,275,460 votos, aventajando solo por 22,281 a Peña Gómez quien se quedó con 1,253,179 sufragios a su favor y un 41.55%.

PACTO POR LA DEMOCRACIA
Las acusaciones de fraude y el reclamo de la población dejaron al país al borde de otra “guerra civil” y en búsqueda de evadir esa situación tanto Balaguer como Peña Gómez se sentaron en la mesa de diálogo para trabajar en un acuerdo para alivianar la tensión nacional.
Balaguer propuso continuar en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y lo reemplazaría en 1996.
De su lado, el líder del PRD en su contra oferta le daba la potestad a Balaguer para que gobernara por dos años y que después debía abandonar entonces la presidencia para permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta Central Electoral (JCE), sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional.
Posteriormente, se realizó una modificación a la Constitución en donde se estableció que la reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Y que para que resulte electo un presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta. Balaguer aceptó el trato pero luego de una negociación con el PLD, el límite para obtener una victoria se aumentó a un 50 % + 1.

LOS ÚLTIMOS PASOS
Como consecuencia de ese pacto, Balaguer no se presentaría como candidato presidencial en las elecciones de 1996, y Jacinto Peynado, quien fuera su vicepresidente en su último periodo, lo sustituiría en la boleta.
Con Bosch cediendo la candidatura del PLD a Leonel Fernández y Balaguer ausente durante toda la campaña electoral, colocaban a Peña Gómez como el candidato a vencer.
Los resultados de los comicios del 16 de mayo fueron los esperados, el PRD y Peña Gómez encabezaron las votaciones al obtener un 45.94%, aventajando por siente puntos porcentuales a Fernández y el PLD quienes sacaron un 38.93% de los votos. Peynado y el PRSC fueron víctimas del ausentismo de Balaguer, y apenas sacaron un 15%, siendo el porcentaje más bajo en su historia partidaria hasta ese momento.
A pesar de esos resultados, Peña Gómez y Leonel irían a una segunda vuelta electoral debido a las nuevas estipulaciones establecidas en la entonces nueva Constitución.
Balaguer volvería al escaparate público para apoyar a Fernández y en un acto multitudinario, con Bosch y el líder reformista sentados a un lado del otro, se anunció la firma del denominado “Frente Patriótico”.

«El camino malo está cerrado… cerrado definitivamente a la maldad y a la demagogia y abierto de par en par al patriotismo dominicano», fue la oración pronunciada por Balaguer al momento de levantarle las manos a Bosch y Fernández y sellando la alianza.
El “Frente Patriótico” de inmediato en embarco en una campaña agresiva en contra de Peña Gómez, en donde le cuestionaron su dominicanidad. La estrategia funcionó y Fernández sobrepasó la ventaja que tenía en su contra para derrotar a Peña Gómez. Ese domingo 30, el PLD ganó una cerrada segunda vuelta, al obtener un millón 466,382 votos, contra un millón 394,641 sufragios del PRD.
Volvería para las citadas elecciones del 2000 como candidato presidencial y su 24.60% lograron dividir el voto lo suficiente como para que Hipólito Mejía y el PRD sacaran 49.87%, indicando que se debería celebrar una segunda vuelta entre Mejía y Medina.
Medina iría en búsqueda del apoyo de Balaguer y los reformistas, sin embargo, estos se negarían apoyar una nueva vez al PLD debido a que alegaron que los peledeístas no cumplieron con su parte del acuerdo logrado en 1996. La negativa llevo a Medina a reconocer la victoria de Mejía, lo que permitió que no se llevara a cabo una segunda vuelta electoral.
UN LEGADO DIVIDIDO
Al momento de su fallecimiento, Balaguer era una de las figuras más veneradas por la población dominicana; sin embargo, las acusaciones de fraude y los señalamientos de persecución y represión política lo convierten, de la misma forma, en una de las más repudiadas durante sus 24 años como Presidente de la República.

DE BALAGUER… A ALOFOKE
Tras el fallecimiento de Balaguer, el PRSC llevó a Eduardo Estrella (2004) y Amable Aristy (2008) como sus candidatos presidenciales en las próximas dos elecciones con ninguno sobrepasando el umbral del 10% votos.
Con esos resultados en mente, desde las elecciones de 2012 a la fecha, el PRSC ha optado por utilizar su casilla electoral para apoyar a candidatos de otros partidos incluyendo a Medina, Luis Abinader (2016 y 2024) y Fernández (2020).
Con Aristy Castro siendo el último candidato presidencial propio del PRSC, las autoridades del partido rojo se encuentran evaluando presentar a alguien fuera del ámbito político actual, como la persona que encabece su propuesta en el torneo electoral del 2028.
Esa posición ha llevado a que el debate gire en torno a si Santiago Matías, empresario e influencer conocido como Alofoke, aceptará la nominación presidencial de ese partido.

Alofoke ha señalado en varias ocasiones que se encuentra sopesando la idea de presentarse como candidato presidencial de los reformistas, mientras que estos han defendido la posibilidad de la idea indicando que cualquiera que cumpla con los requisitos establecidos en la Constitución de la República.
