Santo Domingo.– La presidenta ejecutiva del Consejo Nacional de la Niñez y la Adolescencia (Conani), Ligia Pérez Peña, ofreció declaraciones detalladas y esclarecedoras sobre la muerte de una adolescente de 14 años en un hogar de paso de la institución, un hecho que ha consternado a la sociedad dominicana y que se encuentra bajo una rigurosa investigación por parte del Ministerio Público.

Durante su intervención en el programa El Despertador, Pérez Peña desmintió las versiones de algunos comunicadores que afirmaban que el crimen ocurrió en el baño del recinto. De acuerdo con los registros de las cámaras de seguridad, el suceso tuvo lugar estrictamente dentro de la habitación y no se reportaron desplazamientos hacia el área de los baños durante la noche.

La cronología de la noche de la tragedia

La funcionaria explicó que la noche del sábado para el domingo se encontraban 30 niñas durmiendo en su pabellón. Cumpliendo con el protocolo institucional de una guía por cada 15 adolescentes, el espacio contaba con dos guías y una custodia militar, quienes debían pernoctar dentro de la misma habitación.

Sin embargo, a las 12:30 de la noche se produjo un hecho imprevisto: la Policía y la Fiscalía se presentaron en el centro para ingresar a una niña de 14 años que acababa de ser rescatada de la calle.

«Las dos guías bajaron a recibir a la niña, hacerle la evaluación preliminar, buscarle su kit de higiene y asignarle dónde iba a dormir, dejando a la custodia militar sola en la habitación. Las cámaras captan cuando bajan y cuando suben de nuevo con la menor rescatada. Lo que las investigaciones y las entrevistas en Cámara Gesell deben precisar es si el hecho ocurrió en ese lapso en que bajaron las guías o si sucedió más tarde en la madrugada mientras todos dormían», puntualizó la presidenta de Conani, aclarando que dentro de los dormitorios no hay cámaras por respeto a la privacidad de las menores.

El cuerpo de la víctima, quien había sido ingresada pocos días antes bajo la protección del Estado tras denunciar abusos por parte de un tío en un centro hospitalario, fue hallado al amanecer. Una adolescente testigo se percató de que la joven estaba tirada en el piso y notificó de inmediato a la militar de turno.


Motivaciones del crimen: un plan para propiciar una fuga

El Ministerio Público ha atribuido la responsabilidad del hecho a tres adolescentes que cohabitaban en el centro, quienes ya confesaron el crimen. La presunta ideóloga del homicidio es una joven de 17 años que tenía apenas 13 días en el hogar, tras haber acudido a Conani por voluntad propia alegando que era maltratada por su pareja.

Según reveló Pérez Peña, las investigaciones preliminares y los testimonios de otras menores indican que la motivación de la agresora era provocar un escándalo mayor para lograr el cierre del hogar de paso.

«La menor ideó que tenía que escaparse. Al ver que el centro contaba con estricta vigilancia, convenció a otras dos compañeras bajo el argumento de que, si provocaban una situación grave, las trasladarían a una Asociación Sin Fines de Lucro (ASFL), donde el régimen de seguridad es más flexible y les resultaría más fácil huir», explicó.

Fallas de depuración y perfiles complejos

La presidenta de Conani reconoció que la institución se enteró de los antecedentes violentos de la agresora días después de la tragedia. Explicó que la joven de 17 años tenía una querella en su contra interpuesta por su expareja por presunta agresión.

Pérez Peña señaló que cuando un menor llega de forma voluntaria en situación de riesgo, Conani lo acoge inmediatamente por razones humanitarias y notifica al Ministerio Público para que inicie la depuración e investigación de origen. Si se hubiese detectado a tiempo el perfil violento y la orden de reclusión, el destino de la joven habría sido un centro de detención de menores y no un hogar de paso. En los días previos, la adolescente no había mostrado alertas de agresividad e incluso mantenía una buena relación con la víctima.

Suspensión de personal y revisión profunda

Ante las dudas sobre el comportamiento del componente humano durante la noche del crimen, Conani procedió a suspender de manera inmediata a las dos guías y a la custodia militar, poniéndolas a disposición de la justicia para que expliquen cómo se ejecutó el hecho en total silencio sin que se percataran.

Finalmente, Ligia Pérez Peña enfatizó que la institución se encuentra en un proceso de profunda reflexión y revisión de sus protocolos de supervisión para determinar si es necesario aumentar el personal nocturno. Asimismo, pidió a la opinión pública no atribuir de manera alegre a Conani casos de violencia infanto-juvenil que ocurren en el seno de las familias y que no están vinculados a los centros de acogida del Estado.


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